Esta despedida comenzó en la Casa Rosada, donde descansaban los restos del Diego en una Capilla Ardiente abierta para el público. Por allí se pasaron cientos de aficionados para presentar sus respetos al 10, y todavía más se quedaron sin poder hacerlo. Las colas eran interminables y el tiempo pasaba... incluso la familia, que quería cerrar el velorio a las 16:00, terminó aceptando alargar la situación hasta las 19:00. 

Finalmente, ni tanto. Porque los altercados ensuciaron un día histórico: golpes, carreras, heridos, pelotazos de goma, gas pimienta, fans saltando vallas, colándose en la Casa Rosada... incluso, por motivos de seguridad, el cuerpo de Maradona tuvo que ser trasladado. No se llegó a las 19:00 porque no merecía la pena: para atender a todos harían falta otros 60 años, y ni el Diego puede esperar tanto.