La Policía estima como hipótesis que el asesinato en Santa Ana, provincia de Manabí, de las cinco personas podrían haber estado vinculadas al ajuste de cuentas y narcotráfico. Sin embargo, los familiares cuentan que las víctimas no tenían enemigos. Mientras esperaban retirar sus cuerpos ellos piden que se investigue la matanza que dejó a tres personas heridas. Los sicarios se movilizaban en una moto y un carro.