Una nueva ola de violencia azota Israel y la Franja de Gaza, y la razón fundamental no cambia: el conflicto no resuelto entre judíos y árabes que ha arruinado y acabado con vidas palestinas e israelíes durante generaciones.

Es una herida abierta en el corazón de Medio Oriente y el hecho de que el conflicto haya desaparecido de los titulares internacionales en los últimos años no significaba que hubiera terminado.

Los problemas no cambian, ni tampoco el odio y la amargura que han engendrado no años, sino generaciones.