Ucrania: escribió información en la espalda de su hija por si algo le pasa en la guerra
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Redacción Digital

Los soldados, al menos, tienen las placas de identificación. Los niños, ni siquiera eso. Así que Oleksandra Makoviy escribió el nombre y el apellido en la espalda de su hija.

Es posible que se lo planteara de una forma inocente: "Vira, vamos a jugar". Entonces, en esta nueva cédula de identidad ucraniana, epidérmica en lugar de digital, y ambulante, la madre también puso la fecha de nacimiento y el teléfono de los padres.

El presidente ucraniano se ha referido a esta imagen en su intervención en el Congreso de los Diputados, en España: "Imaginen a las madres que escriben con bolígrafo en la espalda de su hijo su nombre y un contacto de alguien cercano por si los ocupantes matan a los padres para que este niño tenga una pequeña posibilidad de ser salvado", ha aseverado Zelenski.

La historia de Oleksandra ha sido contada por Iuliia Mendel a través de Twitter y ha terminado en The Guardian. "Hasta me sorprendí pensando que, a estas alturas, ¿por qué no hacerle un tatuaje?", concluía la madre en el La historia de Oleksandra ha sido contada por Iuliia Mendel a través de Twitter y ha terminado en The Guardian. "Hasta me sorprendí pensando que, a estas alturas, ¿por qué no hacerle un tatuaje?", concluía la madre en el citado medio.citado medio.

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También la historia de otra madre, al otro lado de la frontera. Se trata de una mujer rusa de 45 años, analista política, que ha explicado al New York Times que ha tenido que recorrer muchas comisarías de Moscú, este último mes, para exigir la liberación de su hijo adolescente, detenido en protestas callejeras contra la guerra. El joven ahora está recibiendo amenazas en las redes sociales, señal de que la policía ha divulgado sus datos a un grupo organizado de matones del régimen.

Su caso es opuesto al de la madre ucraniana. A diferencia del documento de identidad escrito en la piel, la madre de Moscú ni siquiera revela su nombre, por temor a un castigo mayor, tanto para ella como para su hijo. "Me siento como una gota en el océano. Alguien cualquiera ha tomado la decisión por nosotros. Es esta pasividad nuestra tragedia", se lamenta.