TC Televisión | Sopa de murciélago: ¿responsable del nuevo coronavirus?

Sopa de murciélago: ¿responsable del nuevo coronavirus?

ene. 30, 2020

La aparición en China de un brote de neumonía provocado por un coronavirus (2019-nCoV) es un desafío para los virólogos, que han emprendido una carrera contrarreloj para obtener más datos sobre la secuencia genética, la epidemiología y la propagación del patógeno.

La pregunta más urgente es determinar cómo se propaga. El seguimiento en tiempo real de la velocidad a la que aparecen los nuevos casos, junto con cuándo comenzaron los síntomas para cada uno de ellos, son las señales que indican a los expertos la facilidad con la que el virus puede circular entre humanos y si el brote tiene el potencial de persistir.

Los coronavirus son una familia de 39 virus. Algunos causan enfermedades en las personas, mientras que otros infectan animales como camélidos (MERS), felinos y murciélagos (SARS).

En casos raros, los coronavirus de animales pueden evolucionar para infectar a las personas y luego propagarse entre ellas por transmisión aérea (vía estornudo o tos). También se pueden transmitir por objetos o sustancias recientemente contaminadas, como ocurre con el virus de la gripe y con el MERS, cuya vía de infección fue, probablemente, la ingesta de leche cruda de camélidos recién ordeñada.


¿De dónde procede el virus?

Los virólogos del Instituto Pasteur de Shanghai que en 2017 identificaron virus relacionados con el SARS en los murciélagos de gruta lo tienen claro. Los virus SARS y 2019-nCoV forman parte de un subgrupo de cuatro virus conocidos como betacoronavirus. Los trabajos de campo llevado a cabo a raíz del brote del SARS 2002–03 por estos y otros virólogos solamente han detectado este tipo de virus en mamíferos.


¿Qué nos dice el genoma del virus?

La secuenciación genética del coronavirus de Wuhan ofrece pistas sobre sus orígenes y propagación. Un análisis filogenético de once de esas cepas publicado el pasado 20 de enero mostró poca diversidad genética entre ellas. Esto sugiere que el ancestro común de las diferentes cepas del 2019-nCoV encontradas en humanos surgió en noviembre o diciembre (cuando aparecieron los primeros casos) y se ha extendido rápidamente, sin sufrir muchas alteraciones. Sin embargo, los genomas aún no indican si la rápida expansión del virus ocurrió en humanos o en un reservorio animal intermedio.

Esto sugiere que el virus se había establecido recientemente en la fuente no humana o que los pacientes humanos iniciales habían estado expuestos a una fuente animal cuya población de virus era genéticamente limitada. Este podría ser el caso si uno o más animales infectados hubiera sido llevado hasta Wuhan desde otro lugar.

Fuente: elespanol.com