TC Televisión | Monja dejó los hábitos y ahora se quita la ropa como actriz porno

Monja dejó los hábitos y ahora se quita la ropa como actriz porno

oct. 26, 2018

Yudi Pineda, colombiana, narró como cambio radicalmente su vida al convertirse en webcamer y actriz porno.

De acuerdo con lo que contó Pineda (no está claro si es su verdadero nombre) en Caracol Radio de Colombia, ella tiene 28 años, con raíces indígenas y se declara acérrima católica practicante, cuyos orígenes están en Ituango (Antioquia).

De su casa en Ituango, salió cuando tenía dos años de edad con su familia, que huía de la guerra, relató Pineda, y agregó: “Me fui para Urabá. Soy muy católica. Demasiado. De hecho, cuando me fui para Urabá, estuve en un colegio que visitaban las monjas y decidí entrar a esa vocación. Entré a eso de los 10 años de edad. Duré en el convento ocho años, en el cual me sentí demasiado, demasiado, contenta”.

Pero entonces se produjo un hecho que cambió definitivamente el rumbo de su vida, y que ella recordó en la emisora así: “La verdad, conocí un chico que daba la catequesis para preparar a los niños para la primera comunión y me enamoré de él. Entonces ya decidí no estar más en la vocación. Hablé con la hermana y le dije que no era correcto lo que estaba haciendo, me había enamorado, y me salí del convento”.

Su relato da un salto y después llega al momento en que trabajaba en empresa multinacional de alimentos, hace tres años, cuando conoció una amiga que le dijo que lo de ser modelo webcam era un negocio muy rentable y que le iba a generar mucho dinero. “Me dejé convencer”, rememoró Pineda. “Fui a un estudio que queda en Laureles [Medellín], y de una me contrataron. Allá duré seis meses más o menos, por lo que pagaban muy poco porcentaje”.

“Luego de eso, me retiré y conocí a Juan Bustos, una de las personas que llevan más de 10 años en la industria, asesorando y profesionalizando a las modelos. Con él llevo más de un año, en el cual me siento demasiado bien, me ha brindado demasiado apoyo”, continuó la modelo webcam.

Admitió que cuando se confiesa ante un sacerdote le dice que se desnuda. “Sí, claro que sí. [Entre risas] De hecho, me confieso mucho con el padre, le digo que me perdone por lo que todos los días entro en masturbación y pornografía”.

De ese sacerdote, Pineda dijo: “Es una persona que está mucho, mucho, de mi lado y no me juzga. Dice que solamente el que me debe juzgar es Dios, no él. Que todos los seres humanos somos iguales. Ya ni me pone penitencias [entre risas]. Él dice que es perder el tiempo conmigo. La primera vez que yo me confesé con él, me dijo que no lo volviera a hacer, que cambiara de vida, y yo le dije: ‘No, yo no puedo cambiar de vida, porque para mí esto es un trabajo digno y artístico. Entonces, no le veo nada de malo’”.

“Primero me sentía mal, pero, la verdad, ya no. Me siento super bien cuando voy a la iglesia. Siento mucha paz, mucha tranquilidad cuando estoy allá. Cuando entro, trato de entrar lo más decente que pueda, y no falto los viernes al grupo de oración, los sábados de vigilia y los domingos a la misa”, agrega esta mujer que trabaja cerca de 40 horas cada 15 días haciendo las transmisiones.

Sobre su estilo, explicó que no siempre maneja un mismo personaje. “Todos los días me pongo un vestuario diferente, porque hay para todo tipo de clientes. Me gusta estar siempre variando de ‘look’, de maquillaje, de accesorios”.