La izquierda abre camino en Colombia con Gustavo Petro al poder
Autor:

Redacción Digital

Tras dos siglos de vida como Estado independiente, la izquierda finalmente ocupa el poder en Colombia. Lo hace, además, con un exguerrillero, Gustavo Petro, acompañado por una mujer afro nacida en la pobreza en una zona históricamente marginada, Francia Márquez, como vicepresidenta.

“Este es el Gobierno de la vida, de la Paz, y así será recordado”, dijo Petro en su discurso inaugural . “La vida debe ser la base de la paz. Una vida justa y segura. Una vida para vivir sabroso, para vivir feliz, para que la dicha y el progreso sean nuestra identidad.”

La principal idea del discurso es que su gobierno es la segunda oportunidad para el país: “Hoy empieza la Colombia de lo posible”, dijo.

El 7 agosto de 2022 es una de esas fechas que tendrán un significado por décadas en la historia de Colombia. La jornada de este domingo no fue indiferente para ningún colombiano: ni para aquellos que votaron a Petro y Márquez y esperan su Gobierno con altísimas expectativas; ni para los que históricamente tuvieron el poder. Es el comienzo de una nueva era política en el país sudamericano, que genera preguntas e incertidumbres.

Petro y Márquez encuadraron su llegada al poder como una fiesta popular. Extendieron la ceremonia de toma de posesión con artistas en plazas y calles alrededor de la plaza de Bolívar, en el centro histórico de Bogotá. Esa celebración, en la que esperaban sumar durante el día a 100.000 ciudadanos, es uno más de los símbolos con los que Petro buscaba mostrar la épica de su investidura.

Después de casi seis décadas de conflicto armado y una de las guerrillas más viejas del continente, las extintas FARC, es trascendental también que la izquierda haya conseguido ser gobierno por la vía democrática. Para Stefanoni y María Elvira Samper, veterana periodista colombiana, esto es una consecuencia del acuerdo de paz que firmó el expresidente Juan Manuel Santos con las FARC. Petro habla de conseguir la “paz total”. Es decir, avanzar en diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa; y adelantar una política de sometimiento con otros grupos criminales, como el llamado Clan del Golfo. Y eso con el trasfondo de la fuerza de la economía del narcotráfico, que sigue dejando enormes ganancias y es el único cultivo rentable en muchas zonas del país.