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La gran perla de María Antonieta, vendida por 36 millones de dólares

nov. 15, 2018

Un colgante de perlas y diamantes que perteneció a María Antonieta antes de que fuera decapitada durante la Revolución Francesa se vendió el miércoles por 36 millones de dólares americanos (31,7 millones de euros) en una subasta de la casa Sotheby's en Ginebra, pulverizando todas las estimaciones.

La subasta, que se realizó en un hotel ultralujoso a orillas del lago de Ginebra, vivió una puja febril por una colección de diez piezas de la familia Borbón Parma, que incluyó la exhibición de joyas que se habían mantenido lejos de la mirada pública durante dos siglos.

Las diez piezas a la venta, que estaban valoradas en tres millones de dólares, se vendieron al final por 43 millones de dólares (38 millones de euros), indicó Sotheby's. Entre ellas, un broche de diamantes que se estimaba en unos 80.000 dólares (70.000 euros) se vendió por 1,75 millones (1,5 millones de euros).

La estrella fue el colgante, con una perla natural con forma de pera de un tamaño excepcional (26 x 18 milímetros) y que estaba valorado en entre uno y dos millones de dólares. Finalmente fue adjudicado por 36 millones de dólares (31,8 millones de euros) a un comprador privado que quiso mantener el anonimato.

Según la casa de subastas, el colgante establece un nuevo precio récord para una joya de perlas vendida en subasta. "El colgante de María Antonieta es sencillamente irreemplazable, y el precio que alcanzó va más allá de la propia joya", señaló en un comunicado Eddie LeVian, jefe ejecutivo de los joyeros LeVian.

La perla de María Antonieta, con otras de las joyas de los Borbón Parma que se han vendido en subasta.

La perla de María Antonieta, con otras de las joyas de los Borbón Parma que se han vendido en subasta.

Antes de intentar huir de Francia con el rey Luis XVI y sus hijos, María Antonieta envió sus joyas a Bruselas. Madame Campan, la primera doncella de cámara de María Antonieta, contó en sus memorias cómo pasó una noche entera en el Palacio de las Tullerías embalando con la reina sus joyas en algodón, para después ponerlas en un cofre de madera.

Los días posteriores, las joyas se enviaron a Bruselas, donde reinaba la hermana de la reina, María Cristina. Después se le confiaron al emperador de Austria, sobrino de María Antonieta, de origen austríaco. Detenidos en Varennes, Luis XVI y María Antonieta fueron guillotinados en octubre de 1793. Su hijo Luis XVII murió en cautividad.

La única superviviente de la Revolución Francesa fue su hija, María Teresa de Francia, que fue puesta en libertad en diciembre de 1795. A su llegada a Viena, el emperador de Austria le entregó las joyas de su madre, celosamente conservadas.

Fuente: elpais.com