La extraña enfermedad de Ashton Kutcher que le afectó el oído, la vista y hasta caminar
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Redacción Digital

¿Alguna vez escuchó sobre la vasculitis? Ashton Kutcher reveló este lunes que luchó contra esta grave enfermedad autoinmune que le ha afectado al oído, la vista y la capacidad de caminar durante más de un año.

"Hace como dos años, tuve esta extraña y súper rara forma de vasculitis", dijo Kutcher en un video exclusivo publicado en "Access Hollywood" de un próximo episodio de "Running Wild with Bear Grylls" de National Geographic: El Desafío".

"Me dejó sin visión, sin audición, me dejó sin equilibrio. Me llevó como un año recuperarlo", dijo Kutcher al aventurero y presentador Bear Grylls mientras caminaban entre zarzas y árboles.

"No lo aprecias realmente hasta que desaparece, hasta que dices: 'No sé si voy a poder volver a ver'. No sé si voy a ser capaz de oír de nuevo, no sé si voy a ser capaz de caminar de nuevo", dijo Kutcher. "Tengo suerte de estar vivo".

Las complicaciones de la vasculitis acabaron con la vida del actor y director Harold Ramis en 2014, dijeron los agentes del artista.

Ramis, que dirigió "Caddyshack", "National Lampoon's Vacation" y "Groundhog Day", y actuó en "Ghostbusters" y "Stripes", murió a los 69 años, cuatro años después de contraer la enfermedad.

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Síntomas

La vasculitis se produce cuando el sistema inmunitario del organismo ataca las venas, las arterias y los pequeños capilares. La inflamación resultante estrecha esos vasos sanguíneos y restringe el flujo de sangre o incluso lo corta por completo, lo que puede provocar daños en los órganos o crear aneurismas (una protuberancia en la pared de un vaso sanguíneo), según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés). Si un aneurisma estalla, puede causar una hemorragia interna que puede provocar la muerte.

Dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad y de los órganos afectados, los síntomas de la vasculitis varían y pueden ser leves, moderados o potencialmente mortales. Los síntomas más comunes son pérdida de apetito, pérdida de peso, fatiga, sarpullido, dolores y fiebre.

La edad, el origen étnico, los antecedentes familiares y los factores de estilo de vida, como el tabaquismo y el consumo de drogas ilegales, pueden contribuir al riesgo de padecer vasculitis. Ciertos medicamentos para la hipertensión, la enfermedad tiroidea y las infecciones también pueden contribuir, señalan los NIH.

La vasculitis puede aparecer sola o junto con otras enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoide, el lupus o la esclerodermia. Tener una infección por hepatitis B o C también puede ser un factor desencadenante, al igual que los cánceres de sangre, como la leucemia y el linfoma.