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Inundaciones récord en China: ¿qué sucede?

ago. 23, 2020

Cada año, China se ve golpeada por unas inundaciones devastadoras que conllevan evacuaciones masivas, cientos de muertos y daños de costes astronómicos.

El país dispone de una red de represas para tratar de luchar contra los torrentes, pero este año, un crecimiento récord de las aguas volvió a sumergir miles de viviendas.

Estas son cinco claves para entender el fenómeno.

China cuenta con una red de represas, diques y pantanos para controlar las aguas.

Desde junio a principios de agosto, 30.000 millones de metros cúbicos fueron contenidos por represas y pantanos en el Yangtsé, el río más largo de Asia (6.300 km), según el ministerio de Situaciones de Emergencia. Esto permitió atenuar las inundaciones río abajo, sobre todo en la metrópolis de Shanghái (este).

Pero todas las infraestructuras no fuero tan eficaces.

Las autoridades de la ciudad de Chuzhou (este) se vieron obligadas a derruir parte de una represa en julio para liberar las aguas que se estaban acumulando, según la televisión pública CCTV.

Además, según las autoridades, la represa gigante de las Tres Gargantas, la central hidroeléctrica más grande del mundo (en el centro del país) enfrenta esta semana su mayor llegada de agua desde su puesta en marcha, en 2003.

El calentamiento global hace que los acontecimientos meteorológicos extremos sean más frecuentes, por lo que la presión sobre las represas chinas debería aumentar.

Cuando la atmósfera se calienta, retiene más humedad, lo que hace que las precipitaciones sean más intensas, explica a la AFP Benjamin Horton, director del Observatorio de la Tierra de Singapur.

Los niveles de 53 ríos alcanzaron máximos históricos este verano, según el ministerio chino de Recursos de Agua.

"Las inundaciones de este verano son una señal de alarma para China en materia de cambio climático", señala Li Shuo, analista para la oenegé ecologista Greenpeace.

La urbanización que se está llevando a cabo en China desde hace cuatro décadas no ha hecho más que exacerbar los problemas. Cada vez se edifican más construcciones, lo que impermeabiliza los suelos y contribuye a la acumulación de agua durante las precipitaciones.

Como respuesta, el gobierno lanzó en 2014 una campaña de "ciudades-esponja".

El principio: sustituir los materiales clásicos por equivalentes porosos como veredas permeables, habilitar más espacios verdes, zonas de drenaje y pantanos y depósitos para evitar la acumulación de agua en superficie.

"El objetivo es que las aguas pluviales acaben en la red de alcantarillado o en los espacios verdes y que afecten menos a las zonas construidas", declara a la AFP Cecilia Tortajada, investigadora en política de aguas en la Universidad nacional de Singapur.

Sobre todo, los habitantes de las zonas rurales, que se encuentran cerca del cauce de los ríos. A muchos se les inundaron casas y cultivos.

"Mientras que los ciudadanos de las megalópolis chinas están globalmente a salvo de la subida de las aguas, gran parte del interior del país, a lo largo del Yangtsé, se encuentra en primera línea", subraya Li Shuo, de Greenpeace.

La semana pasada, más de 165.000 hectáreas de cultivos quedaron dañadas en la provincia de Sichuan (suroeste), según las autoridades.

En ocasiones, se sacrifican aldeas enteras y sus habitantes tienen que ser evacuados para salvar a otras ciudades más densamente pobladas.

Para limitar el coste humano, China también refuerza su sistema de vigilancia de las inundaciones y las evacuaciones rápidas.

Algunas localidades incluso recurren a tecnologías futuristas, como los agentes de la ciudad de Anqing (este) que utilizan gafas de realidad virtual conectadas con las cámaras de vigilancia de los ríos a través del 5G, según la agencia Xinhua.

Un conjunto de medidas que hicieron que el número de muertos o desaparecidos entre junio y principios de agosto a causa de las inundaciones cayera a 219. Esto es la mitad de la media anual de los últimos cinco años, según el ministerio de Situaciones de Emergencia.

Sin embargo, el coste económico es mayor: subió un 15% en 2020, a 179.000 millones de yuanes (22.000 millones de euros, 25.870 millones de dólares), según anunciaron las autoridades esta semana.

Fuente: AFP