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Helado de moda salva en Japón a los fabricantes de hielo natural

ago. 19, 2019

Bajo un sol radiante y al pie de montañas nevadas al norte de Tokio, Yuichiro Yamamoto se inclina y da las gracias a los dioses por haberle dado una "buena cosecha" de hielo natural.

Yamamoto, de 68 años, es uno de los pocos fabricantes que quedan de este producto en Japón.

La producción de helados con hielo natural desapareció durante las últimas décadas del país del sol naciente, dado que se puede hacer "kakigori, un helado de nieve muy apreciado en Japón, con mayor facilidad y de forma más económica a través de métodos industriales y agua congelada artificialmente.

"Me dije que debía transformar el kakigori", explica Yamamoto que desde que hace 13 años se adentró en el negocio del hielo natural. Empezó a reflexionar de cómo podría hacer viable su explotación en Nikko, a 150 kilómetros al norte de la capital japonesa.

Tuvo la idea de convertirlo en un postre de lujo, hecho con hielo naturalacompañado con una salsa de frutas selectas.

Sin embargo, los inicios de este negocio resultaron difíciles y Yamamoto tuvo que lanzar varias toneladas de hielo ante la falta de clientes, pero su empresa experimentó un giro de 180 grados cuando Mitsukoshi, unos grandes almacenes de Tokio, seleccionaron este helado como uno de sus productos de lujo.

La tradición de comer kakigori se remonta a la era Heinan (794-1185), cuando era un postre exclusivo de la aristocracia. No fue hasta finales del siglo XIX cuando las clases trabajadoras pudieron degustarlo, con la aparición de las primeras fábricas de este tipo de helados.

Pero con la consolidación de métodos artificiales de producción, en las últimas décadas parecía que desaparecerían los fabricantes de hielo natural, sobre todo teniendo en cuenta la dificultad de extraerlo de la naturaleza.

En comparación con el "kakigori" artificial, el helado hecho con "hielo natural es más fácil de rallar ya que estuvo congelado durante más tiempo", explica Koji Morinishi, propietaria de una de las heladerías de Tokio que venden este producto, muy de moda.

Yamamoto vio cómo los pedidos se multiplicaban y ya encontró vendedores para las 160 toneladas de su última cosecha. "Algunos me hacen pedidos que no puedo atender", reconoce.


Fuente: unotv