Golpes con martillos, acostarse sobre vidrio y clavos: la demostración militar de Corea del Norte

Corea del Norte ha querido volver a mostrar su poderío militar con un nuevo desfile en el que el líder norcoreano, Kim Jong-un, ha prometido un "ejército invencible". La parada ha contado en esta ocasión con simulacros de peleas entre soldados y ejercicios en los que se partían bloques de piedra y bates en la espalda y abdomen de algunos reclutas.

Kim Jong-un ha defendido en un discurso el derecho de su país a desarrollar armamento para defenderse de "fuerzas hostiles" y asegurado que Washington aún no ha demostrado que su política hacia Pionyang haya cambiado.

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Pionyang y Seúl han dado muestras desde el verano de una creciente escalada armamentística en la península coreana, mientras el régimen sigue rechazando las ofertas de diálogo sin condiciones de Washington -que asegura que no tiene intenciones hostiles- para reavivar el diálogo sobre desnuclearización, estancado desde 2019.

Durante la exposición, celebrada para conmemorar el 76 aniversario del partido único norcoreano, Kim ha indicado que "las amenazas militares" que encara su país son "diferentes a las de hace diez, cinco o tres años" y ha señalado a EE.UU. como "origen" del conflicto en la península, el cual no puede "solucionarse fácilmente".

A su vez, ha vuelto a acusar a Seúl, con quien Pionyang retomó las comunicaciones recientemente, de usar un "doble rasero" al fortalecer sus capacidades militares y ejecutar maniobras combinadas con Washington mientras califica las pruebas de armamento norcoreanas de "provocación" y "amenaza".

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