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"Ella dice que era feo Honduras, pero para mí era bonito": una niña migrante le suplica a su madre que vuelvan a casa

ago. 23, 2019

Valeria Figueroa extraña los abrazos de su abuela, con quien pasaba la mayor parte del día mientras su madre trabajaba. A cambio, abraza un corazón de peluche que hay en un mueble en el albergue para mujeres y niños en el que están, el Madre Asunta. Desde que se marcharon de Honduras, en febrero, la primera pregunta que le hace en el día a Celia, su mamá, es "¿cuándo nos vamos a regresar?". La respuesta es "nunca".

Valeria también echa de menos a su tío, con quien vivía y a quien asesinaron en un tiroteo, pero eso ella no lo sabe. Ese homicidio fue la razón por la que huyeron: los responsables rondaban constantemente la casa en la que vivían.

Y como la madre insiste en que no volverán a Honduras, Valeria, resignada, le pregunta en cada conversación telefónica a su abuela que cuándo vendrá a visitarla: "¡Véngase!", la invita. Es probable que eso tampoco pase.

La abuela no es lo único que echa de menos Valeria: "Extraño la escuela, no me gusta la comida aquí porque le echan solo sal", enumera la niña de 6 años. Su mamá explica, preocupada, que su hija ha perdido mucho peso: "Ella estaba más gordita cuando nos vinimos. No está acostumbrada a esta comida. Allá era feliz con su arroz y sus frijoles". Valeria le replica entre brincos: "Y el pollo para mí, mami", y le reclama que el de Tijuana no sabe igual.

Celia y su niña intentaron entrar caminando por California. Pero fueron arrestadas por la Patrulla Fronteriza y devueltas a Tijuana bajo los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP).

En su caso, ambas ya tuvieron su primera fecha de corte el 6 de agosto; la próxima les toca a finales de septiembre, pero no saben si las dejarán quedarse del lado estadounidense, pues no tienen abogado, testigos ni pruebas para demostrar el acoso al que las sometieron quienes mataron al tío de Valeria.

La mayoría de veces son devueltos a esperar la solución de sus casos de asilo en México y la desesperación se contagia no solo entre adultos, sino también entre niños.

Fuente: univisión