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El desgarrador relato de una enfermera de una unidad de cuidados intensivos donde ningún paciente de coronavirus sobrevivió

abr. 09, 2020

A sus 24 años, esta enfermera de Brownsville, Texas, nunca había trabajado con pacientes en cuidados intensivos; pero desde hace 13 días, la falta de expertos por la crisis del Covid-19, hizo que la designaran a una de estas unidades, creada específicamente para enfermos de coronavirus. En el tiempo que lleva en la UCI, ningún paciente ha sobrevivido al coronavirus. En muchas ocasiones, le sobrepasa la impotencia. Se derrumba, y cree incluso, que su trabajo es “inútil”.

“Nunca había visto nada así antes, nunca había cuidado a nadie que fuera tan sano, pero que al mismo tiempo estuviera tan gravemente enfermo. Al estar en una UCI, cuido a los mismos pacientes día a día hasta que mueren. Nadie ha abandonado nuestra unidad, excepto en una bolsa para cadáveres”, se lee en el texto que publicó en Facebook.

“Todos mueren en algún momento. Solo ha sido como un juego para ver cuánto tiempo más podemos mantenerlos medio vivos. Siento que nuestros esfuerzos son inútiles”, añadió.

Cuando los pacientes llegan a la UCI aún no están sedados, pero presentan una insuficiencia respiratoria grave. Están solos, y sienten miedo. Antes de colocarles el respirador, les permiten llamar a sus familiares. A Aleixandrea le rompe el corazón saber que probablemente esa será la última vez que hablen con sus seres queridos.

“He visto cómo pacientes llegan a nuestra unidad todavía sin sedar y sin respirador, pero con una dificultad respiratoria extrema y más que asustados. Les he explicado lo que el Covid les hace a su cuerpo, cuáles son los riesgos de ser intubado y de no intubar, y he escuchado cómo estas personas han llamado a sus familiares una última vez, antes de intubarlos. Si tengo un único consuelo, es saber que ayudé a darles esos últimos momentos con sus familias”, expresó.

Sin embargo, lo más difícil para ella llega después de sedar al paciente.

“Después de que los sedamos, sus objetos personales siguen aquí. Sus teléfonos siguen sonando. Lo peor esy saber que al otro lado hay alguien escuchar cómo suenan sus celulares llamando que espera que conteste sólo una vez más”, escribió.

Además de afrontar momentos difíciles, y sufrir estrés y tristeza, tiene que llevar a cabo su trabajo sin los recursos suficientes, un hecho que dificulta mucho su labor.

“No puedo contar las veces que he oído: 'Bueno, lo podemos intentar y hacer esto, pero no tenemos esto otro”, contó.

Fuente: Infobae