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Ecuador invita a los acreedores de bonos a unirse a la mayoría para aprobar la propuesta de reestructuración de la deuda

jul. 21, 2020

El Ministerio de Economía y Finanzas, mediante un comunicado emitido este martes, 21 de julio, dio a conocer que responde a la posición tomada por el "Comité Directivo", compuesto por Amundi (UK) Limited, Contrarian Capital Management LLC, Grantham Mayo Van Otterloo & Co. y T Rowe Price Associates, Inc., asesorado por BroadSpan Capital y UBS, junto con algunos tenedores del bono 2024, representado por Quinn Emanuel, comunicada a través de la prensa el día 20 de julio.

En el documento se detalla que Ecuador comenzó su proceso de reestructuración de la deuda en marzo y que el país ha trabajado de manera transparente, constructiva y cooperativa con sus tenedores de bonos. Esto permitió al Estado evitar un incumplimiento técnico de sus bonos, con el respaldo del 90% de sus tenedores de bonos en abril de este año. Desde entonces, se ha involucrado en negociaciones de buena fe que han resultado en los términos de la oferta de la República, que cuentan con el apoyo del Grupo Ad Hoc, compuesto por los mayores tenedores de bonos del país.

Según el Ministerio de Finanzas, el tamaño del Grupo Ad Hoc ha aumentado, pasando de representar aproximadamente 45% del conjunto de bonistas a fecha del 10 de julio, a representar más del 53% de los bonistas a fecha del 20 de julio, con más o cerca del 50% en todas las series individuales.

Este Gobierno también ha conseguido el apoyo informal de inversores fuera del Grupo Ad Hoc permitiéndole alcanzar cerca del 60% de apoyo a la fecha, acercarse al umbral de votación necesario para aprobar la propuesta de restructuración. Además, la propuesta de Ecuador ha sido visiblemente bienvenida por la comunidad internacional, en particular por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, así como otros acreedores oficiales.

La propuesta recibida por parte del grupo asesorado por BroadSpan Capital y UBS fue revisada en detalle por el equipo económico de Ecuador. Esta propuesta requiere un enorme sacrificio adicional por parte del pueblo ecuatoriano. Aunque la propuesta de "dinero nuevo" parece atractiva, tiene un costo muy alto.

Primero, pide una tasa de interés del 9.5% que es significativamente más alta que la tasa máxima de cupón de los bonos de la solicitud, del 6.9%.

En segundo lugar, y lo que es más importante, el potencial "dinero nuevo" de entre USD 500 y USD 600 millones se ofrece a cambio de aumentar los pagos del servicio de deuda en USD 1.500 millones durante el período 2022-2025, en comparación con la propuesta del Estado acordada con un grupo mayoritario de sus tenedores de bonos. El servicio de deuda anual adicional en los años mencionados representaría casi la mitad de los programas anuales de asistencia social (transferencia de efectivo) de Ecuador que brindan alivio a los segmentos más pobres y vulnerables de la población en el momento en que más lo necesitan.

En tercer lugar, Ecuador está comprometido plenamente con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pero para cumplirlos se necesita mucho más que fondeo costoso en el corto plazo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo pueden alcanzarse si Ecuador logra una recuperación económica con equidad social, que es precisamente a lo que apunta nuestro programa de reforma económica y está estrechamente vinculada a la obtención de alivio de la deuda solicitado por la República.

En resumen, según se manifiesta el organismo, la propuesta del Comité Directivo es, en términos netos, "demasiado onerosa para el país y erosionaría de manera dramática nuestros esfuerzos para restablecer la sostenibilidad de la deuda, socavando así la calidad de los bonos ecuatorianos en manos de los inversores. Es una propuesta 'perder-perder'".

Con ello, el Ecuador no está de acuerdo con la forma en la que el Comité ha reaccionado a la propuesta justa acordada en principio por el Ecuador y un amplio grupo de instituciones financieras de gran prestigio de todo el mundo. Un proceso que se realizó de buena fe, con contrapartes creíbles, que demuestra la imparcialidad de la propuesta que surgió de las negociaciones.