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Crisis sistémica, deudas y nuevas tecnologías: causas del desplome del gigante turístico Thomas Cook

sept. 23, 2019

La quiebra del gigante turístico británico Thomas Cook se percibe sin duda como un acontecimiento grave: en el sector turístico comparan su impacto con el que tuvo en 2008 la caída de Lehman Brothers en el sector financiero, los turistas varados en sus destinos vacacionales serán objeto de la mayor repatriación hacia el Reino Unido desde la II Guerra Mundial y el anuncio de la compañía ha desencadenado en Canarias –uno de los principales destinos turísticos de España– lo que la prensa local ya ha descrito como "la peor crisis turística de este siglo".

Las escenas y situaciones provocadas por este colapso repentino ponen de manifiesto, además, el aspecto más tangible del desplome de un gigante como Thomas Cook en su sector: los miles de turistas atrapados en aeropuertos a la espera de una solución o retenidos en hoteles que no aceptan la garantía de pago de la compañía recién quebrada ponen rostro a las consecuencias más inmediatas de esta crisis, que a medio plazo siguen siendo imprevisibles.

El volumen de las cifras registradas hasta ahora contribuye, desde luego, a esa percepción de gravedad: 600.000 turistas varados en todo el mundo (de los cuales una cuarta parte son ciudadanos británicos), 16 destinos afectados en más de 50 países y una repatriación gigantesca que podría costar unos 680 millones de euros –según la estimación de la propia Autoridad de Aviación Civil (CAA, por sus siglas en inglés)– y que el Gobierno del Reino Unido ya se ha comprometido a asumir.

La quiebra se produce después de una década difícil para la compañía, plagada de acuerdos poco beneficiosos y de profundos y rápidos cambios en el mercado turístico.

El detonante del desplome definitivo fue que Thomas Cook, tras presentar en mayo unas pérdidas equivalentes a 1680 millones de euros, no logró obtener de sus acreedores una financiación adicional de 200 millones de libras esterlinas (unos 227 millones de euros) para sostener sus servicios turísticos durante los meses de invierno.

El accidentado cambio "hacia otro modelo económico"

Aunque al economista Ángel del Castillo le parece obviamente exagerado comparar la magnitud de la caída de Lehman Brothers con la quiebra de Thomas Cook, reconoce que ambas catástrofes económicas están vinculadas por una lógica esencial: la crisis que se desencadenó en 2008 "aún no ha acabado", asegura, en tanto que se trata de una crisis sistémica que supone "una transición hacia otros modelos económicos derivados de las nuevas capacidades tecnológicas", un proceso que aún está en curso y que de tanto en tanto se cobra víctimas.

En ese sentido, del Castillo explica que "el mundo de los touroperadores está cambiando de manera muy rápida, con la entrada en juego de nuevas plataformas de servicios, y es muy probable que Thomas Cook no se haya adaptado a las nuevas lógicas que operan en su propio sector".

El gigante turístico, fundado en 1841, comenzó sus servicios ofreciendo excursiones locales en tren, sobrevivió las dos guerras mundiales y fue el primero en ofrecer viajes organizados en Europa. Sin embargo, 178 años después del inicio de su andadura, su modelo de negocio se ve superado por la ligereza operativa y los bajos costes de los servicios online, preferidos en la actualidad por una considerable proporción de clientes.

Fuente: RT