Científicos descubren rastros de vida antigua en un rubí de 2.500 millones de años

Mientras buscaban rubíes en el Cratón del Atlántico Norte en el sur de Groenlandia, un grupo de investigadores descubrió una sorpresa escondida en uno de ellos: grafito, una forma pura de carbón, que pueden ser los restos de la vida microbiana antigua.

"El grafito dentro de este rubí es realmente único. Es la primera vez que vemos evidencia de vida antigua en rocas de rubí", dijo Chris Yakymchuk, profesor de ciencias ambientales y de la tierra en la Universidad de Waterloo en Canadá, en un comunicado de prensa.

El grafito se encuentra en rocas de hace más de 2.500 millones de años, una época en la Tierra en la que faltaba oxígeno en la atmósfera y la vida unicelular solo existía en microorganismos y algas.

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La investigación se publicó en Ore Geology Reviews la semana pasada. Para determinar si el carbono era de origen biológico, los investigadores analizaron su química, específicamente la composición de isótopos en los átomos de carbono.

"La materia viva se compone preferentemente de átomos de carbono más ligeros porque requieren menos energía para incorporarse a las células", dijo Yakymchuk. "Basándonos en la mayor cantidad de carbono-12 en este grafito, llegamos a la conclusión de que los átomos de carbono alguna vez fueron vida antigua, muy probablemente microorganismos muertos como las cianobacterias".

Además, los científicos creen que el grafito no solo vincula el rubí con antiguas formas de vida, sino que fue necesario para que este se formara. Este mineral alteró la composición química de las rocas circundantes para crear condiciones favorables para la creación del rubí, que en otros casos habrían hecho que su formación fuera imposible.