"Creo que me estoy poniendo viejo", expresó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para justificar las lágrimas que derramó al recordar cuando entregó un crédito a un grupo de recolectores, que vivía a la intemperie en los bajos de un puente en el centro de Sao Paulo. La cooperativa de reciclaje recibió 200 millones de reales (unos 112,1 millones de dólares).
Durante una entrevista en el canal nacional TV Record, Lula también se emocionó por su salida del Gobierno, después de ocho años en el cargo. Sin embargo descartó volver a aspirar a la Presidencia en los comicios de 2014.
"Mi respuesta es no, lo digo con el corazón. Pero en política nunca se puede decir que no. Si yo tengo buen juicio, mis neuronas perfectas, ahora me comprometo a ser un buen ex presidente de la República", apuntó el mandatario brasileño, que deja el cargo con un índice de popularidad próximo al 80%.
"Mi sucesor tiene que comenzar a gobernar el 1 de enero haciendo sus obras. Yo me dedicaré a mirar a la primera dama (su esposa, Marisa Leticia) y a mí", citó.