La guerrillera de las FARC Nelly Ávila Moreno, alias Karina o Eldaneyis Mosquera, quien se entregó el domingo, es considerada una de sus más “sanguinarias” dirigentes.
"Karina" reconoció que tomo la decisión de entregarse por la presión del Ejército y por temor a correr la misma suerte que Iván Ríos, su jefe directo y uno de los siete miembros del 'secretariado' de las FARC, asesinado en marzo por un subalterno para cobrar una recompensa.
El gobierno "a mí me ganó la batalla, no sé si a las FARC se la ganará, porque hay gente muy aferrada a la causa revolucionaria", admitió.
Se la acusa de estar detrás del asesinato de Alberto Uribe Sierra, padre del actual presidente Álvaro Uribe, aunque ella negó ayer haber participado: “Yo no tengo mis manos manchadas en ese hecho”, dijo.
Karina denunció ayer que los miembros de las FARC “admiran” al presidente venezolano Hugo Chávez y que en agosto del 2000 participó en el lanzamiento en una región del país de lo que denominó “el movimiento bolivariano”.
Conocida también como Janet Mosquera Rentería o Rocío Arias, se le atribuyen cuatro masacres en la región de Urabá, entre 1994 y 1996, y decenas de secuestros y ataques, entre ellos la toma de un batallón en Juradó en diciembre de 1999, en la que murieron 25 militares."Me acusan de muchas masacres y de muchas cosas que no cometí", dijo. "No soy tan sanguinaria como dicen, me considero una 'humanista' a la que le tocó combatir, pero no por gusto", añadió.
"Todo en lo que pueda colaborar con la justicia lo diré, pero no acepto que se me acuse de tantas cosas y de que soy lo peor", subrayó "Karina", que también negó que el frente de las FARC del cual hacía parte se financiara con cultivos ilícitos.
"Nosotros no tuvimos ningún cultivo, aunque sí nos sosteníamos del 'gramaje' que es un porcentaje que se cobra a los que compran la coca", explicó.